Inventos
Mi viejo quiere poder comprar frasquitos de tiempo en la farmacia. Aunque los tenga que recetar el médico. No importa.
Mi vieja quiere el diario de mañana. Alguien la plagió e hizo una serie. Yo lo escuché de ella antes.
Pienso que estaría bueno un forro en aerosol. Poder pintar la profilaxis en un abrir y cerrar de ojos. Crear nuestra propia protección.
Un amigo de Lucas espera ansioso la hoja invisible que él solo pueda ver. Infaltable en los exámenes.
Mi cuñado ideó el cero ochocientos drink. Un servicio de entrega a domicilio de todas las drogas legales que se puedan comprar.
Sin saber quién fue, menciono que un celular con encendedor recargable estaría bien. Además de una linterna y una cámara, un encendedor no les vendría nada mal. De hecho ¿para que todo el resto si no tienen encendedor?
Santiago quiere un simulador de “no hay nadie”. Opuesto a los temporizadores que encienden luces pretendiendo presencias, el quiere el aparato ese que viste de ausencia a las casas. Quiere poder estar en paz. Yo lo entiendo.
Danilo propuso el surtidor inalámbrico. Un servicio que puede ser prepago o con abono. No importa el como. El quiere poder llenar su tanque en cualquier lugar.
Lolo cree que un celular a disco puede hacer millonario a quien lo fabrique. Yo lo acompaño en la nostalgia. Ajenos me resultan los millones.
Diego está seguro de que el futuro es vender agua deshidratada. En sobrecitos. De esos que se diluyen y resultan en un litro o mas. Me convence con eso de lo “transportable”.
Hay mucho mas...
Pero ahora no me acuerdo.
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