31 diciembre 2007

Asi se llama mi Blog...

Pero hoy no es de horror, es del vientre que te ahoga en la garganta. Es de piel de gallina que no pica pero se hace granitos. Es para el Tincho y la Sil. Que van a ser papás y mamás. Ellos, porque así es como lo dice Sil “nosotros queremos helado”, están embarazados y hoy me enteré. Nos enteramos todos.
Estuvo bueno, ellos que eran dos y ahora van a ser tres, saben manejar los momentos. O por lo menos eso demostraron. En un asado brindando por “lo de siempre” esperaron el silencio de los “¿que es lo de siempre?” Tincho dijo “yo quiero proponer un brindis...”...
Y así fue, hace un rato. Así de simple, así de efectivo. Así del vientre, de donde venimos, así che... así...
Por lo de siempre... y por ustedes Sil y Tincho y... bueno, el nombre se los dejo a ustedes entre sambayón y chocolate relleno...

01 diciembre 2007

Héroe

Es fácil rescatar rubias en apuros con los calzoncillos rojos sobre el pantalón azul cuando se es de otro planeta, cuando se tiene la certeza del éxito. Cuando los guionistas son cobardes y no se animan a matar al héroe y si a la realidad. Es fácil ser un héroe fuera de una tragedia griega. Es fácil estar pintado para el triunfo...
En un homenaje del éxito del querer sin importar el poder es que les cuento de mi viejo, mi héroe. El tipo no tiene los pantalones bien puestos, siempre los usa sobre el calzón. El tipo tiene una mirada que dice lo que siente, el no es un Batman oscuro que no se deja escrutar por miedo a derrumbar sus muros. El tipo no se rodeó de excusas para querer a Lane. Se animó a amarla a pesar del mundo...
Es una especie de explorador, las inquietudes lo abruman. El no tiene miedo de buscar, le gusta encontrar. Hay que tener huevos, si. Eso creo yo. Para buscar hay que tener huevos. Porque buscando se corre el riesgo de encontrar la verdad. Eso creo yo.
La verdad que encontró aquel día fue dolorosa.
Estábamos almorzando los cuatro y el no dejaba de mirar el envase de plástico de la coca de litro. Redondito en la base, sin las féminas formas de antaño, parecía resistente. Resistente. Resistente. ¿Cuanto? Me imagino que se preguntó. El que no tiene miedo de responder lo que se pregunta terminó de comer. Sin más tomó el vacío envase y se retiró.
Aquella caída quedó estampada en mi mente y será una marca que me llevaré al cajón. Todos asustados corrimos al patio y al verlo no entendimos nada, pero nos quedamos tranquilos al ver que reía. Estaba vivo...
Vivo. Pero totalmente desparramado en el suelo. La curiosidad había entrado en su espíritu y resuelto a resolver el enigma había saltado sobre un envase de Coca Cola que al recibir los 110 kilos de determinación decidió retirarse rodando sin explotar...

19 noviembre 2007

Prejuicio

A veces imagino que en el estricto significado es una virtud del hombre. Eso de sacar conclusiones antes de tener toda la información. Eso de crear un juicio antes de saber. Es de alguna forma imaginar. Crear y con suerte anticipar. Pero no siempre es así. A veces redunda en un estigma del color de la piel, en un mito de la altura, en las rubias todas tontas y medio putas. Así con los prejuicios. Juicios a priori quien sabe a que...
Mis padres me visitaron hace un tiempo y Melisa aprovechó la oportunidad para enviar con ellos un presente a una amiga que había tenido un hijo hace poco. Luego de todas las gracias por el favor, mis padres emprendieron el regreso.
El tiempo, como ya alguna vez lo dije, solo se dignó a pasar. Otra cosa no sabe hacer.
Hablé con mi madre por teléfono y luego del informe de situación de cada parte le pregunté si el paquete de Melisa había sido entregado. Ella, entre risas, me contó que si, pero también me contó como. La precisión está lejos del dialogo que sigue, pero cualquier semejanza con la realidad no es fortuita, solo los pensamientos pueden estar ligeramente lejos de lo hechos. Pero más o menos así fue:
Carolina, vestida para el trabajo, se acercó a la casa de rejas negras para buscar el presente de La Plata. Antes de tocar el timbre la vio a Laura, mi madre, limpiando el frente con un pañuelo en la cabeza y con guantes de esos de colores chillones. Entonces, amablemente, dijo: Disculpe ¿está la señora?
Mi madre al verla, mientras estrujaba el trapo en el balde, pensó que no tenía ganas de lidiar con vendedoras. Entonces dijo: No, la señora no está.
Carolina, resuelta a irse con su regalo le dijo: Ah, es que me habían dejado un paquete ¿la señora no le dijo nada?
Mi madre ya en el brete, quizás forzando el acento (la conozco como que me parió) dijo: Ahhh... esperá, la señora dejó un paquete para... ¿cómo te llamás?
Carolina: Me llamo Carolina.
Mi Madre: Si... dame un segundo, la señora lo dejó en la mesa.

Te quiero mamá... entre otras muchas cosas me haces reír

08 septiembre 2007

Tiempo

Tengo un almanaque que es uno de esos tocos de hojas que se arrancan de a una según pasan los días. Se consume como gritando que queda menos. Adelgaza mientras la edad nos engorda. Uno de esos estigmas del sufrimientos. Además alguien les puso una frase optimista en el reverso. Una de esas que se me antojan de cohelo, o de alguien al que le robó bucay. Los dos con minúscula. No los respeto. Si, que me chupen un huevo. Bueno, yo quería juntar trescientas sesenta y cinco frases de mis amigos y hacer uno de esos tocos. Pero no pude. Acá va el intento.

1. Mejor ir con un MACHO – Lucas
2. No, Bruce lee era Nor-Coreano – José
3. Los japoneses escriben en chino pero leen en japonés – José
4. Cuando nadie sabe, el que miente primero gana – José
5. Puto el que lee – Anónimo (para el 28 de diciembre el día de los inocentes)
6. Amainale a la Speed – Lucas
7. Falta nada para que este perfecto – Fernando
8. Me acuerdo patente... – Andrés (para la semana de la memoria de los desaparecidos)
9. Nunca me imaginé que dos batatas fueran tanta batata – Guillermo.
10. Hoy no salgo. Tengo que comprar un libro de física – Santiago (para el día de los premios novel)

06 septiembre 2007

Ahí, del chat.

Ella dijo: las penas pesan en el corazón
Yo estaba como el culo y le dije: las penas pesan en el corazón
si si si
en el corazón
en el fucking corazón
que duele pero no se anestecia
la pucha
aca doctor... aca... aca en el pecho... ¿no lo ve?
no es un tumor... es que me duele... es eso doctor... un poco de dolor

14 marzo 2007

Lo que Diego no sabe...

Diego, otro, sabe que con harina, huevos, una pizca de sal, azúcar, un montón de calor y un molde, entre otras cosas, se puede obtener una torta. Cosa que se ve terriblemente simplificada a un molde, agua, un montón de calor y la bolsita esa con el polvo amarillo de las tortas Exquisita. Hasta ahí todo bien, la ciencia al servicio del hombre. Diego, el mismo otro, sabe que picando en tamaños varios varias verduras, tubérculos, frutos, algún que otro animal junto a legumbres, especias, agua, un montón de calor y una olla, entre otras cosas, se puede obtener una sopa. Cosa que se ve terriblemente simplificada a una olla, agua, un montón de calor y al polvo verde con partículas un poco más oscuras de los sobrecitos Knorr. Hasta ahí todo bien, la ciencia al servicio del hombre. Diego, siempre el mismo otro, sabe que con papas se hace puré y sabe además como. Que lleva queso o crema o leche. O todo eso. Sabe que a ese puré le va muy bien la nuez moscada y la pimienta. Se pone siempre sal a gusto, pero eso también lo sabe Diego. También sabe que el polvo color polenta de Maggy, agua, un montón de calor y una olla logran algo parecido. Sigue siendo la ciencia al servicio del hombre. Diego está tranquilo, el mundo le brinda opciones siempre que quiera una torta, sopa o puré. La opción tradicional de la abuela, puede ser la abuela de el o la de un amigo o una tía de alguien. Una vieja de esas que hacen buenas tortas, buenas sopas y buenos purés. O puede intentar descubrir los parecidos en sobrecitos que contienen esos polvos de colores.
Diego sabe un montón de cosas más. Sabe de las tortafritas, de las pizzas y de los ñoquis. Sabe que siempre tiene opción. Papas, huevos, harina, levadura, aceite y agua versus el polvito de algún sobre y agua. Diego sabe que la ciencia está al servicio del hombre. Siempre y cuando no se trate de gelatina. ¿Cómo hago gelatina si no tengo el sobrecito ese de colores?¿Que intenta reemplazar la gelatina?... eso es lo que Diego no sabe.

01 febrero 2007

Caos

Así cómo una vez existió una época en la que estaba en boga el casete TDK con la etiqueta escrita en lapicera que decía “Varios Lentos”. Así como hubo una época en la que solo el Súper Pibe era la opción fuerte al Nesquick. Así como estuvo en boga “boga” en vez de “moda”. Hubo una teoría que lo explicaba todo, una teoría de moda. La del Caos. Alguien, seducido por esa teoría, conjeturó que “el aleteo de una mariposa en Hong Kong puede desatar una tormenta en Nueva York”. Otros muchos hicieron películas y hasta reinventaron la figura del matemático. En la pantalla veíamos a ese que seducía a una rubia contándole la teoría del caos digerida en una gota que chorreaba por la mano de la fémina. Matemático al que, mas tarde, veríamos salvando al mundo de los dinosaurios. Agotados los matemáticos, el cine dio un paso mas en la digestión y la hizo amena con los viajes en el tiempo. Un pequeño cambio en el pasado que lo cambiaría todo en el futuro. Hasta le pusieron de título “el efecto mariposa”. Que nada tenía que ver con tormentas en New York ni mariposas en Hong Kong.
Hace milenios los chinos descubridores de la pólvora ignoraban el rumbo que trazaron las leyes de aquella teoría olvidada para el matrimonio que me dio a luz. A esos seres de conocimientos milenarios, famosos por su paciencia y las buenas relaciones con el destino, les hubiera sobrado la cara de mi madre aquella tarde para ahorrarnos tantas guerras sin el honor del guerrero que muere mirando los ojos de quien le gana.
Hace milenios empieza esta historia regida por el caos esa tarde. Debo advertirles que la fabricación de la pólvora dista mucho de la obtención de un petardo. Así como también debo advertirles que el método científico no es desconocido para el infante cuyo padre le transmitió un secreto fantástico, mas por la posibilidad de asustar al abuelo que por los imperios que derrocó. La distancia que separa a un petardo de la pólvora es la mecha. Avocado en las investigaciones enfermizas por obtener una mecha que pueda provocar el susto final, realicé todo tipo de experimentos. El laboratorio era el patio de mi madre. El manto de césped parejo se veía interrumpido por círculos de yuyos quemados al cabo de unos días. Cada nuevo círculo era un chorro de agua en el vaso que se colmó esa tarde cuando un modelo perfeccionado se encendió por accidente a escasos centímetros de mi cara mientras mi madre me miraba. Espero que asustada por mí, ileso les adelanto, fuera esa avalancha de retos que se congeló en mi memoria cuando mi padre entró, ajeno a lo que pasaba, y dijo mientras sostenía un tubo de cartón de rollo de papel de fiambrería -Che Guille, mirá el petardo que podemos hacer con esto!.

12 enero 2007

Grillos

Viajando en un taxi hacia el cine, una noche de verano, Pato se sorprendió de la cantidad de grillos que había. Su comentario despertó nuestros oídos sordos, sumidos en el silencio de matar el tiempo cuando no hay mas que hacer. Eran muchos los grillos que había en La Plata en las noches de verano. Ni Lucas ni yo nos habíamos percatado hasta ese momento.
Aventurados en hipótesis urgentes elaboramos teorías posibles que explicaran dicho fenómeno. La humedad, el calor, la cantidad de árboles en La Plata, no alcanzaban. En muchas ciudades había de todo eso. Interrumpiendo nuestro estudio sobre el comportamiento de los grillos, el taxista que hasta ese momento solo manejaba, nos dijo:- Ah!, no... eso es un grillo que se me metió en el baúl. Hace horas que está y no lo puedo encontrar...