20 diciembre 2006

Inventos

Mi viejo quiere poder comprar frasquitos de tiempo en la farmacia. Aunque los tenga que recetar el médico. No importa.
Mi vieja quiere el diario de mañana. Alguien la plagió e hizo una serie. Yo lo escuché de ella antes.
Pienso que estaría bueno un forro en aerosol. Poder pintar la profilaxis en un abrir y cerrar de ojos. Crear nuestra propia protección.
Un amigo de Lucas espera ansioso la hoja invisible que él solo pueda ver. Infaltable en los exámenes.
Mi cuñado ideó el cero ochocientos drink. Un servicio de entrega a domicilio de todas las drogas legales que se puedan comprar.
Sin saber quién fue, menciono que un celular con encendedor recargable estaría bien. Además de una linterna y una cámara, un encendedor no les vendría nada mal. De hecho ¿para que todo el resto si no tienen encendedor?
Santiago quiere un simulador de “no hay nadie”. Opuesto a los temporizadores que encienden luces pretendiendo presencias, el quiere el aparato ese que viste de ausencia a las casas. Quiere poder estar en paz. Yo lo entiendo.
Danilo propuso el surtidor inalámbrico. Un servicio que puede ser prepago o con abono. No importa el como. El quiere poder llenar su tanque en cualquier lugar.
Lolo cree que un celular a disco puede hacer millonario a quien lo fabrique. Yo lo acompaño en la nostalgia. Ajenos me resultan los millones.
Diego está seguro de que el futuro es vender agua deshidratada. En sobrecitos. De esos que se diluyen y resultan en un litro o mas. Me convence con eso de lo “transportable”.
Hay mucho mas...
Pero ahora no me acuerdo.

19 diciembre 2006

¡Acción!

Estaba casi todo listo pero nos faltaba un termo para los mates. Las mentes inquietas, decididas a no sacrificar la telúrica infusión, aportaron la genialidad de envolver una botella de cerveza con papeles de diario. Mientras se calentaba el agua repasamos una vez mas el itinerario y el equipo. Serían dos escenas. Filmaríamos primero el círculo de fuego y después las piernas de Eva caminando descalza en la tierra. En realidad creo que la memoria me traiciona y me dice que el guión original indicaba una Eva desnuda engendrando algo. La escasez de recursos materiales exigió el recurso cinematográfico de unos pantaloncitos cortos fuera del cuadro. El espectador se tendría que imaginar el resto. Pablo propuso para el circulo de fuego una mezcla de nafta y gasoil. Al parecer la escena no era nada mas que el anillo en el que el monje depositaba las semillas. Lejos del círculo eterno y estático, el autor quería la génesis. Los instantes previos y oscuros aniquilados por la chispa del miniBic. La senda incierta marcada por la llama que se cerraba en el inicio.
La pava trémula anunció nuestra peregrinación. Extranjeros en el bosque, con la luz de la luna como única guía, buscamos una locación apropiada. Detrás del colegio nacional una cancha de football conformó al director. En el centro del campo de juego improvisamos el plató. La actriz se puso el atuendo de monje según las indicaciones de Pablo. Lucas, Emilio y yo nos encargamos de los efectos especiales. Ensayamos la velocidad de propagación de la llama en el combustible y satisfechos lo rociamos para formar el círculo. La noche era tranquila e internados en el claro rodeados de árboles empezamos a rodar. Nadie perturbaba nuestras tareas. De vez en cuando alguna patrulla circulaba lentamente por las calles aledañas. Con esa lentitud intimidante propia de las unidades policíacas. En nuestras mentes los presentimientos de problemas se calmaron rápidamente. Nada era ilegal. Éramos simplemente cuatro jóvenes y una señorita vestida de monje en el medio del bosque. Con una cámara de video. Haciendo círculos de fuego. Ella se movía según le indicaba el joven estudiante de cine. Nada sospechoso. Olvidado el tema, proseguimos con el rodaje.
Luego de varias tomas, se notaba que Pablo no estaba del todo conforme con los resultados obtenidos. Es un poco la tragedia del artista. Nunca termina una obra, simplemente la abandona. Así que abandonando el centro de la cancha fuimos a buscar un poste de luz para la siguiente escena. Siempre me pregunté como es que se hacen las tomas con lluvia en las películas. Hasta ese día. Ahora lo sé. Es un tipo que, con una botella de litro y medio, tira agua lo mas parecido a la lluvia posible. No es fácil.
Así estábamos. En el bosque. De noche. Tres ayudantes, un director-productor y la actriz descalza con los pantaloncitos cortos. Simulando lluvia debajo del poste de luz.
A la patrulla ni la escuchamos llegar. Fue el ruido que hace la puerta de un vehículo al abrirse el que llamó nuestra atención. El oficial que manejaba se aproximó a nosotros y el acompañante se quedó cerca del auto. Prestos a explicar cualquier inquietud relegamos nuestras tareas. El diálogo se inició con el “Buenas noches señores” protocolar de la ley. No me acuerdo quién habló primero ni que dijo. Pero me acuerdo de algo. Creo que nunca me voy a olvidar. Ese que estaba cerca del vehículo sacó un handy. Dijo algo que terminó en “porno”. El tiempo se detuvo. Si el tiempo no se puede detener, entonces olvidé lo que pasó entre la palabra porno y la aparición de diez patrullas. Si no se pueden olvidar esos instantes entonces se materializaron diez patrullas en forma instantánea como respuesta de la palabra porno. Si no se pueden materializar diez patrullas diciendo porno entonces... hagan la prueba, tomen un handy de policía y digan algo con porno en el bosque a las 2 de la mañana.
Luego de no creernos todas las verdades que les contamos decidieron registrarnos. Mientras, por separado, nos interrogaban. Inmediatamente nos dimos cuenta de que era la forma de ver si el discurso era coincidente y coherente. No lo era. Nadie sabía que responder a la pregunta “¿de que se trata la película?”. Miento en realidad, creo que Pablo lo sabía. Incrédulo un oficial probó el contenido de la botella de cerveza y corroboró que era agua. Tibia. Nunca voy a olvidar la acumulación de oficiales alrededor de Pablo, que sosteniendo la camarita intentaba explicarles el corto. Una de esas con una pantalla del tamaño de una caja de fósforos. Todos tratando de ver las partes mas zarpadas. Tampoco voy a olvidar las caras de frustración con las que se retiraron. No pudieron ver ni siquiera una teta. Tampoco pudieron, al igual que nosotros, entender de que se trataba. Alguno dijo a modo de consejo “muchachos, para la próxima avisen, pidan permiso” o algo por el estilo.

11 diciembre 2006

Pregunta

Finalizando la clase “¿cómo acotar un agujero en una superficie?” el profesor de Dibujo Técnico hizo la pregunta protocolar
Profesor: ¿Alguna duda?
De las miasmas de la duda surgió la pregunta temible que deja pasmado al mas experimentado profesional de la educación. Esa que no se puede responder. Que no debe hacerse... Y mucho menos en serio.
Alumno: Profesor... ¿y que pasa cuando el agujero es mas grande que la superficie?

05 diciembre 2006

Gourmet

En escaso uso de mis facultades me arrimé a un carrito de esos que venden alimento rápido para los transeúntes desterrados de lugares infames. Ansiando saciar lo insaciable intenté con un choripán. En la mesa se me presentaban varias opciones a modo de aderezo. Me decidí por una e inicié la degustación. Mi mente ajena a los sabores divagaba en presentes sin futuro, en futuros sin pasado. Divagando en el tiempo que pasa, en la mitad de mi alimento, un sabor llamó mi atención.
yo:- che... ¿qué le ponés al chimichurri?
el del carrito :- ¿eh?... no se... ajo, pimentón, un poco de aceite, ají... lo prepara mi viejo en realidad.
yo:- ah... ta.
Masticando inconforme, buscando un poco de comodidad resolví señalar una por una las botellitas sobre la mesa
yo:- ¿ese de ahí que es?
el del carrito:- mayonesa flaco...
yo:- ah... che... ¿y ese que es?
el del carrito:- mostaza... ¿querés?... le podés poner el que quieras ¿eh?
yo:- no, todo bien... está bueno che... ¿y ese blanquito?
el del carrito:- ¿cuál?... ¿ese?
yo:- si, ese... el del corchito
el del carrito:- ah... si... detergente con agua, es para limpiar la mesa
Todo lo disimuladamente que puede un desterrado de lugares infames arrojé medio choripán a la calle. Me imagino escupiendo burbujas, que en cuentos de hadas serían pompas de jabón.
yo:-ah... dame otro...

01 diciembre 2006

Piropo

Me sorprendió la definición de piropo. Cuando inicié la búsqueda esperaba encontrar ensayos sobre términos nuevos en la lengua española. Textos explicando de que se trataba esa actividad Argentina. Esperaba una pancarta nacionalista sobre ese personaje que somos. Pero no. Parece que piropo es una palabra compuesta por dos del griego, una es “fuego” y la otra “mirada, vista”. Se define como “frase que se dice con la finalidad de adular a alguien”. Mas allá de mi sorpresa definí que el título tenía la carga irónica buscada para el relato que sigue.
Habiendo finalizado la jornada laboral iniciamos la rutina de cierre. Es larga y no tiene demasiado atractivo mas allá del saludo diario a Nichi, el gato que vive en el taller. El azar quiso que Nichi aquél día nos acompañara a la puerta. El azar también decidió oportuno que una señorita pasara detrás nuestro justo en el momento que mi socio se despedía del animal.
Socio:- Chau Gato – Frente a las miradas de odio del rostro que se volteó, él intentó algunas explicaciones
Socio:- No, pero pará!... es que ahí hay un gato... y... yo... ma si, andá a cagar!