19 noviembre 2007

Prejuicio

A veces imagino que en el estricto significado es una virtud del hombre. Eso de sacar conclusiones antes de tener toda la información. Eso de crear un juicio antes de saber. Es de alguna forma imaginar. Crear y con suerte anticipar. Pero no siempre es así. A veces redunda en un estigma del color de la piel, en un mito de la altura, en las rubias todas tontas y medio putas. Así con los prejuicios. Juicios a priori quien sabe a que...
Mis padres me visitaron hace un tiempo y Melisa aprovechó la oportunidad para enviar con ellos un presente a una amiga que había tenido un hijo hace poco. Luego de todas las gracias por el favor, mis padres emprendieron el regreso.
El tiempo, como ya alguna vez lo dije, solo se dignó a pasar. Otra cosa no sabe hacer.
Hablé con mi madre por teléfono y luego del informe de situación de cada parte le pregunté si el paquete de Melisa había sido entregado. Ella, entre risas, me contó que si, pero también me contó como. La precisión está lejos del dialogo que sigue, pero cualquier semejanza con la realidad no es fortuita, solo los pensamientos pueden estar ligeramente lejos de lo hechos. Pero más o menos así fue:
Carolina, vestida para el trabajo, se acercó a la casa de rejas negras para buscar el presente de La Plata. Antes de tocar el timbre la vio a Laura, mi madre, limpiando el frente con un pañuelo en la cabeza y con guantes de esos de colores chillones. Entonces, amablemente, dijo: Disculpe ¿está la señora?
Mi madre al verla, mientras estrujaba el trapo en el balde, pensó que no tenía ganas de lidiar con vendedoras. Entonces dijo: No, la señora no está.
Carolina, resuelta a irse con su regalo le dijo: Ah, es que me habían dejado un paquete ¿la señora no le dijo nada?
Mi madre ya en el brete, quizás forzando el acento (la conozco como que me parió) dijo: Ahhh... esperá, la señora dejó un paquete para... ¿cómo te llamás?
Carolina: Me llamo Carolina.
Mi Madre: Si... dame un segundo, la señora lo dejó en la mesa.

Te quiero mamá... entre otras muchas cosas me haces reír