05 diciembre 2006

Gourmet

En escaso uso de mis facultades me arrimé a un carrito de esos que venden alimento rápido para los transeúntes desterrados de lugares infames. Ansiando saciar lo insaciable intenté con un choripán. En la mesa se me presentaban varias opciones a modo de aderezo. Me decidí por una e inicié la degustación. Mi mente ajena a los sabores divagaba en presentes sin futuro, en futuros sin pasado. Divagando en el tiempo que pasa, en la mitad de mi alimento, un sabor llamó mi atención.
yo:- che... ¿qué le ponés al chimichurri?
el del carrito :- ¿eh?... no se... ajo, pimentón, un poco de aceite, ají... lo prepara mi viejo en realidad.
yo:- ah... ta.
Masticando inconforme, buscando un poco de comodidad resolví señalar una por una las botellitas sobre la mesa
yo:- ¿ese de ahí que es?
el del carrito:- mayonesa flaco...
yo:- ah... che... ¿y ese que es?
el del carrito:- mostaza... ¿querés?... le podés poner el que quieras ¿eh?
yo:- no, todo bien... está bueno che... ¿y ese blanquito?
el del carrito:- ¿cuál?... ¿ese?
yo:- si, ese... el del corchito
el del carrito:- ah... si... detergente con agua, es para limpiar la mesa
Todo lo disimuladamente que puede un desterrado de lugares infames arrojé medio choripán a la calle. Me imagino escupiendo burbujas, que en cuentos de hadas serían pompas de jabón.
yo:-ah... dame otro...

1 comentario:

Anónimo dijo...

Jaaaaa, eso es a lo que yo llamo un buen lavaje de estómago jajajaajajaja Que pedazo de p..... jajajajaja