Personajes
José C no entiende ni quiere entender de estas cuestiones del chat, mail, blog, flog y demás. El prefiere buscar las infelicidades en el mundo ese que es mundo. Pero a veces, el mundo que es mundo hace uso del mundito este y para poder ser parte del mundo que es mundo hay que tener un mail. Sobre todo si la “empresa” anuncia que por nuevas políticas que serán en beneficio de todos, solo admite correspondencia en forma electrónica a partir del corriente.
José C le encontró la vuelta, al correo se lo manejo yo. Así que José C siguió en el mundo que es mundo y cada tanto venía a las puertas del mundito este a dictar una carta a la “empresa”. Todos contentos.
Pero, un día, los mails dejaron de funcionar. El servidor de correo de la “empresa” los rebotaba. Acá podríamos explayarnos en la simultaneidad característica de los problemas, pero lo dejamos para otro día. En esos días, José C necesitaba mandar un correo urgente, pero el servidor de la empresa no andaba. Cómo José C no entiende ni quiere entender es obvio que no entendía, así que optó por llamar a la empresa a ver que pasaba. La “empresa” le explicó cual era el problema y luego me llamó para contarme.
José C:- “... Buen día Guillermo... “
Yo:- “¿Cómo andás José?
José C:- “che, ahí hablé con la empresa y me dijeron que no se que con el mayordomo...”
José C no entiende ni quiere entender de estas cuestiones del chat, mail, blog, flog y demás. El prefiere buscar las infelicidades en el mundo ese que es mundo. Pero a veces, el mundo que es mundo hace uso del mundito este y para poder ser parte del mundo que es mundo hay que tener un mail. Sobre todo si la “empresa” anuncia que por nuevas políticas que serán en beneficio de todos, solo admite correspondencia en forma electrónica a partir del corriente.
José C le encontró la vuelta, al correo se lo manejo yo. Así que José C siguió en el mundo que es mundo y cada tanto venía a las puertas del mundito este a dictar una carta a la “empresa”. Todos contentos.
Pero, un día, los mails dejaron de funcionar. El servidor de correo de la “empresa” los rebotaba. Acá podríamos explayarnos en la simultaneidad característica de los problemas, pero lo dejamos para otro día. En esos días, José C necesitaba mandar un correo urgente, pero el servidor de la empresa no andaba. Cómo José C no entiende ni quiere entender es obvio que no entendía, así que optó por llamar a la empresa a ver que pasaba. La “empresa” le explicó cual era el problema y luego me llamó para contarme.
José C:- “... Buen día Guillermo... “
Yo:- “¿Cómo andás José?
José C:- “che, ahí hablé con la empresa y me dijeron que no se que con el mayordomo...”
Yo:- “... ¿Qué?¿Mayordomo?... pará José... ¿de que me estás hablando?”
José C:- “Guille, de los meils esos, que tienen un problema con la computadora esa, la mayordomo... que se yo... “
Yo:- “¿Con el SERVIDOR me decís...?”
José C:-“sii... eso, que se yo... bueno, parece que para mañana lo solucionan...”
José C:- “Guille, de los meils esos, que tienen un problema con la computadora esa, la mayordomo... que se yo... “
Yo:- “¿Con el SERVIDOR me decís...?”
José C:-“sii... eso, que se yo... bueno, parece que para mañana lo solucionan...”
1 comentario:
Excelente!!!! Esta anécdota ha causado en mi muchas contracciones en mi diafragma pectoral provocando sonidos jocosos y más aún por conocer a este singular personaje que es Jose C.
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