29 noviembre 2006

Palabras

Hay un célebre adagio que dice “a las palabras se las lleva el viento”. Depende. Hay palabras que tienen un ancla y no se van nunca mas. Hay palabras que se dicen en lugares donde no hay viento y no se van nunca mas. Hay otro célebre adagio que dice “los locos, los niños y los borrachos dicen la verdad”. Esta es la breve historia de una verdad dicha con palabras con ancla en un lugar con escasez de viento.

Los vapores etílicos nos habían borrado por completo los escrúpulos. Lo que empezó como una serie de chanzas hacia el individuo que había dejado a su novia terminó en agresión lisa y llanamente. Así fue, como la verdad surgió a modo de defensa de la boca ebria que no sabe quedarse quieta.

Individuo:- Bueno che!... yo me enamoré de 46 kilos, no de 60.

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