Es fácil rescatar rubias en apuros con los calzoncillos rojos sobre el pantalón azul cuando se es de otro planeta, cuando se tiene la certeza del éxito. Cuando los guionistas son cobardes y no se animan a matar al héroe y si a la realidad. Es fácil ser un héroe fuera de una tragedia griega. Es fácil estar pintado para el triunfo...
En un homenaje del éxito del querer sin importar el poder es que les cuento de mi viejo, mi héroe. El tipo no tiene los pantalones bien puestos, siempre los usa sobre el calzón. El tipo tiene una mirada que dice lo que siente, el no es un Batman oscuro que no se deja escrutar por miedo a derrumbar sus muros. El tipo no se rodeó de excusas para querer a Lane. Se animó a amarla a pesar del mundo...
Es una especie de explorador, las inquietudes lo abruman. El no tiene miedo de buscar, le gusta encontrar. Hay que tener huevos, si. Eso creo yo. Para buscar hay que tener huevos. Porque buscando se corre el riesgo de encontrar la verdad. Eso creo yo.
La verdad que encontró aquel día fue dolorosa.
Estábamos almorzando los cuatro y el no dejaba de mirar el envase de plástico de la coca de litro. Redondito en la base, sin las féminas formas de antaño, parecía resistente. Resistente. Resistente. ¿Cuanto? Me imagino que se preguntó. El que no tiene miedo de responder lo que se pregunta terminó de comer. Sin más tomó el vacío envase y se retiró.
Aquella caída quedó estampada en mi mente y será una marca que me llevaré al cajón. Todos asustados corrimos al patio y al verlo no entendimos nada, pero nos quedamos tranquilos al ver que reía. Estaba vivo...
Vivo. Pero totalmente desparramado en el suelo. La curiosidad había entrado en su espíritu y resuelto a resolver el enigma había saltado sobre un envase de Coca Cola que al recibir los 110 kilos de determinación decidió retirarse rodando sin explotar...
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2 comentarios:
que limón!!, pero está bien
yo fui
jorgito estaba la cuenta de mi viejo
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